El afuera inmenso captado en obras de gran tamaño y el gesto expansivo de los pinceles gruesos. Un ir y venir entre la ciudad de Buenos Aires y el campo entrerriano. Obras grandes que como ventanas exaltan la vegetación autóctona y solitaria del campo que crece junto al agua, el cielo y los vientos, haciendo que las raíces y el follaje ocupen casi todo el espacio.